Un angelito 👼 por llegar

La montaña rusa estaba por terminar pero era el inició de una nueva aventura…

Estaba próximo el día que nuestro angelito llegara, pero antes de su llegada, la tierra nos dio una sacudida, un temblor que nos estremeció, pero gracias a Dios, solo fue el susto, valorando la oportunidad que nos regaló, y nuestro bebé espero dos días más.

Y en medio de la tierra sacudida, así se sacudían nuestros corazones, rogaba por que no se diera una réplica 😳

El viernes por la mañana nos despertamos y teniendo el nido alistado como buena mamá gallina.

Al llegar a la clínica aprendí una lección; Por más que tus deseos y expectativas sean grandes siempre tienes que estar abierta a los cambios.

Mi plan para la llegada de nuestro bebé era un parto natural y es que cuando veía a las mamás que daban a luz en los programas de Tv o en las películas americanas , veía lo hermoso de los hospitales, el apoyo que le dan a las mujeres en labor de parto, algunas que con un estornudo nace el bebé, sin dejar a un lado las nuevas tendencias donde las mamás están perfectas en su maquillaje y peinado 💁‍♀️

Pero nada de lo anterior mencionado paso 🙈🤪🥺

Una cesarea programada, ya que era un bebé muy grande y olvidé mi maquillaje… pero por suerte decidimos que nuestra ginecóloga particular nos asistiera.

Llegamos al quirófano, la anestesia colocada y mi corazón 💓 latía como loco, el miedo y nervios de que todo saliera bien, daba vueltas en mi cabeza y de repente, la anestesista puso música y poniendo mi mente en blanco, miraba el reloj que estaba en la pared, para recordar la hora en que vería el sol de vida…

Y de repente a las 4:00pm escuché a su hermoso llanto y dos minutos después mire al Ser, más perfecto, una hermosa princesa.

Mi esposo la acogió en brazos y se dio cuenta que existían los cuántos de Hadas, la llevo al cuarto, al alcanzarlos la imagen perfecta que mi corazón anhelo mi esposo y mi princesa🥰

Reafirmando el peso que tiene el valor de una familia, en medio de una anestesia si mover ni el dedo, mi Ser y mi corazón me hizo recordar la bendición de estar viva.

Mi mamá me abrazo, en medio del llanto y la emoción le comenté que nunca pensé que llegaría este momento…

Su papá y yo nos sentíamos como reyes en nuestro castillo, pues nuestros familiares y amigos llegaban contentos a visitarnos.

La noche llegó y fue la noche más larga de mi vida, pues si bien no viví los dolores de parto, los dolores de la cesarea fueron muy fuertes, pero al mirar a mi pedacito pensaba, si cuando salía al antros a echar la fiesta valía la pena el desvelo, en ese momento valía mucho más, puse la tv y caminé y camine en el cuarto.

Dormí un poco y al despertar sin poderme mover, mi esposo cargando a nuestra bebé dormidita, sentimos que se movía todo 😩😦😲 un temblor… mi esposo me miró y me dijo

-tranquila no pasara nada, aquí nos quedamos-

Pues ya comprendimos el sentido de pertenencia que implica el formar una familia, todos en el mismo barco, pero simplemente sabiendo que aunque el barco se nos hunda sabremos nadar.

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